Por tratarse de una fuente cómoda de energía, las usamos en controles, juguetes y aparatos eléctricos; además están en teléfonos celulares y relojes. Al desecharse, es indispensable seguir ciertas recomendaciones debido a que sus componentes son altamente peligrosos.
Cada año en México se desechan más de 35 millones de kilos, en Estados Unidos se eliminan 200 millones de pilas durante el mismo tiempo y si tomamos en cuenta que las baterías son fabricadas con elementos químicos considerados como tóxicos, entonces nos daremos cuenta de la seriedad del problema.
De hecho, 30% de su contenido son materiales que causan daños a la salud y al medio ambiente. Según fuentes de la Asociación Mexicana Ponte las Pilas, “la exposición a estos químicos puede provocar cáncer en las personas”.
Los principales componentes son mercurio, cadmio, níquel y manganeso
El polo negativo
Estudios médicos han demostrado que el consumo constante de alimentos contaminados con mercurio puede ocasionar cambios de personalidad, pérdida de visión, memoria, sordera o problemas en los riñones y pulmones. En mujeres embarazadas, el mercurio puede acumularse en la placenta y producir daño en el cerebro y tejidos del neonato.
Entre el 10 y 15% de la población es sensible al níquel debido a que ocasiona ataques de asma luego de largos periodos de exposición. El manganeso ocasiona perturbaciones mentales y emocionales, desencadena movimientos lentos o faltos de coordinación.
Por otra parte, respirar cadmio provoca lesiones en los pulmones y, cuando se ingiere, por lo regular se acumula en los riñones. Además, si dichos componentes entran en contacto con la piel, pueden dañarla seriamente.
Se estima que cada mexicano utiliza, en promedio, 10 pilas al año
Existen documentos científicos que demuestran que 35% de la contaminación por mercurio es ocasionada por las baterías que se incineran con la basura domestica. Para tener una dimensión más acertada, basta mencionar que 11 pilas de botón (como las que usan los relojes) pueden contaminar 6.5 millones de litros de agua, misma cantidad que tiene la alberca universitaria de la UNAM.
Por si fuera poco, después de cierto tiempo los componentes de las pilas comienzan a oxidarse, deshaciendo su empaque; dichas sustancias queman los aparatos y, por ende, éstos quedan inservibles.
Datos en contra
La fabricación de una pila consume 50 veces más energía de la que produce.
La corriente generada por cada batería es 450 veces más cara que la generada por la corriente eléctrica.
Se calcula que en un año se consumen más de 300 millones de pilas de origen ilegal.
Las pilas recargables sustituyen a 300 desechables.
La solución está en tus manos
Organismos ambientales y dependencias gubernamentales a nivel mundial han lanzado importantes iniciativas para reducir las consecuencias de este tipo de desperdicios. La mayoría de estas organizaciones coinciden en que la labor más importante es la del ciudadano común y proponen:
a) Comprar aparatos, como calculadoras, que funcionan con energía solar. Además de no contaminar, es más eficiente.
b) No tirar las pilas al bote común, sino depositarlas en colectores especiales.
c) Las pilas usadas guardan un poco de energía, así que cuando las deseches, cubre los polos con cinta adhesiva para evitar cortos circuitos.
El objetivo de estas propuestas es lograr que las pilas sean dispositivos retornables.
Definición.
Greenpeace precisa que una pila “es una pequeña unidad electroquímica, contenida en una caja cuadrada o cilíndrica con dos terminales que representan los polos positivo y negativo. Sus componentes químicos se transforman en energía que hace funcionar a los aparatos”.
Tu opinión es importante. Escríbenos a comunidadaviso@eluniversal.com.mx
|