Según cifras de la Semanarnat, en México se generan 411 toneladas diarias de desperdicios electrónicos, lo que se traduce en 150 mil toneladas anuales. Si no son reciclados de manera adecuada, este tipo de residuos dañan severamente la salud de las personas y representan un importante foco de contaminación para el ambiente.
Más de una vez hemos escuchado que "la tecnología avanza a pasos agigantados" y lo que hace tres meses era novedad, hoy ya es obsoleto. Esta situación lleva a las personas a deshacerse de un sinfín de aparatos eléctricos que, en el peor de los casos, terminan en tiraderos a cielo abierto, convirtiéndose en una grave fuente de infección.
Este tipo de desperdicios es conocido como Basura Tecnológica; "se trata de un nuevo y peligroso tipo de basura que se está desarrollado rápidamente debido al alto crecimiento mundial en el consumo de aparatos electrónicos y a la drástica disminución del tiempo en que renovamos algún equipo", explicó a Aviso Oportuno el Maestro Álvaro Núñez Solís, Director General de Recicla Electrónicos México (REMSA).
Las fuentes consultadas coincidieron en que, en México, los usuarios cambian su computadora, en promedio, cada tres o cuatro años y su celular cada año y medio.
Asimismo, autoridades del Estado de México sostuvieron que entre el 95 y 98% de los componentes de una computadora puede ser reciclado, aunque en México se reutiliza sólo el 1% de las 150 mil toneladas que se generan anualmente de residuos electrónicos.
¿Qué objetos son considerados Basura Tecnológica? Celulares, Palms, iPods, computadoras, monitores, consolas de videojuego, decodificadores, discos duros, equipos de red, faxes, equipo de telecomunicación, impresoras y copiadoras, laptops, reproductores DVD, CD, MP3, tarjetas electrónicas, teclados, ratones, videoproyectores, etcétera.
La sociedad en peligro
"No es basura común debido a que está compuesta por una serie de elementos como plástico, vidrio, metales, baterías y elementos electrónicos que, depositados en conjunto en lugares expuestos a las inclemencias del medio ambiente, reaccionan generando contaminantes muy dañinos para nuestro entorno", aseguró el especialista.
Y es que la E-waste -como también es conocida- está fabricada, entre otros, con antimonio, arsénico, berilio, cobre, cadmio, plomo, fósforo, zinc, mercurio, retardantes de fuero como bromo y PVC (que tiene cloro).
Al respecto, el entrevistado agregó que los residuos electrónicos manejados de forma clandestina están "contaminando nuestro ecosistema-comunidad, ya que al no reciclarse de forma profesional se convierten en material tóxico que afecta el agua que bebemos, el aire que respiramos, los alimentos que comentos. Por tal motivo, estas partículas se van bioacumulando en nuestro organismo, provocando trastornos que resultan en enfermedades como es el caso de diversas clases de cáncer".
Desafortunadamente, este tipo de residuos son exportados de forma ilegal a países como China, India, Ghana y Nigeria; también son tirados en el mar o quemados en lugares clandestinos después de quitarles lo que se puede vender de forma rápida.
Las personas involucradas en el reciclado clandestino desconocen el tratamiento adecuando para la gama de plásticos que un aparato electrónico contiene. Es debido a esto que queman miles de toneladas de diferentes plásticos, produciendo gases tóxicos que contribuyen con el calentamiento global, tales como: Dioxinas, Furanos, Poli clorados y CO2, entre otros.
Dentro de los principales y más tóxicos elementos que el mal manejo del E-Waste produce, destacan:
Gases Poli-Clorados. Provienen de la combustión de plásticos y hules que comúnmente aíslan los cables eléctricos.
Poli-Bromados. Son compuestos retardantes de la flama, empleados en los plásticos que están expuestos a condiciones de flamabilidad (cancerígenos y neuro-tóxicos).
Fenoles, Dioxinas, Furanos y CO2. Son gases altamente tóxicos que se generan con la combustión de los plásticos empleados en la mayoría de los componentes electrónicos.
La mayoría reaccionan cuando son expuestos directamente a las inclemencias del clima. El agua, el sol, el aire, los cambios de temperatura, los convierte en un riesgo latente, que tarde o temprano afectará a todos.
¿Qué pasa en el organismo de las personas?
El Doctor Kevin Brigden, científico que colabora con Greenpeace ha realizado diversos estudios que enlistan las consecuencias negativas para la salud de la basura tecnológica.
Mercurio. Provoca daño cerebral.
Berilio. Produce cáncer pulmonar.
Cromo. Causa daños y trastornos en la información genética o hereditaria del DNA.
Cobalto. Genera trastornos y mutaciones genéticas derivadas por ser un material radioactivo.
Bario. Es un elemento tóxico que ataca el sistema gastrointestinal.
Plomo. Provoca daños en el sistema nervioso, en el sistema cardiovascular, en los riñones y en el sistema reproductivo.
Arsénico. Es uno de los elementos más tóxicos; en pequeñas dosis, es un veneno letal para el ser humano.
Tú tienes la solución
Para dar marcha atrás a esta situación y evitar que se convierta en un problema de salud mundial, es indispensable que las personas tomen conciencia del problema y pongan en práctica ciertas medidas al desechar sus aparatos eléctricos.
Así, el Maestro Núñez Solís recomendó acercarse a los centros de acopio, participar activamente en los programas de recolección y transmitir la información a la gente cercana.
Vale la pena resaltar el esfuerzo de REMSA que trabaja con procedimientos e infraestructura desarrollada por centros de investigación mexicanos para dar un buen fin a cada uno de los equipos que recibe, asegurándose de que éstos se reciclen y se reincorporen como materia prima en una nueva cadena productiva, con la finalidad de reducir la explotación de recursos naturales y la emisión de CO2.
"Creemos que con nuestra red de Puntos Verdes (programas permanentes municipales) a mediano plazo el panorama será más alentador si se logran la expedición de las normas oficiales mexicanas correspondientes para eliminar a los pseudorecicladores", finalizó el especialista.
Para mayor información, sobre el próximo Reciclón en tu comunidad, llama al 01800.707.36.72
¿Qué has hecho con los aparatos electrónicos que ya no utilizas? Cuéntanos.
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