¿Funcionan las ferias de empleos?

Nora Torres/El Universal
Lunes 14 de abril de 2008

Sirven para contactar, en una misma sede, a las empresas que ofrecen vacantes enfocadas a diferentes campos de acción. Buscar trabajo es una labor que implica constancia, esfuerzo y paciencia. Encontrar ofertas interesantes, enviar currículos, asistir a un sinfín de entrevistas y esperar sentados a que nos llamen es un proceso complicado, que en ocasiones puede llevarnos hasta seis meses.

Para entender su funcionamiento, debemos empezar por definirlas. Según la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), son “eventos que concentran, en un mismo espacio físico, a las empresas que requieren mano de obra y a los buscadores de empleo que demandan una vacante, con la finalidad de materializar la vinculación y propiciar la colocación de trabajadores de forma ágil y directa”. .

Por donde lo veas, los beneficios de inscribirte y acudir a un encuentro de este tipo son muchos:

• Inviertes menos tiempo (uno o dos días) en contactar empresas en las que te gustaría matricularte.
• Los gastos por concepto de transporte (pasajes, gasolina, estacionamiento, etcétera) se reducen considerablemente.
• En la mayoría de los casos, es un servicio gratuito. Para participar, sólo debes obtener un registro, formar parte de alguna institución o vivir en una zona geográfica delimitada.
• Puedes comparar vacantes que ofrezcan puestos, salarios y horarios similares que sean de tu interés.
• Conoces el perfil más solicitado y las condiciones de las empresas, así como las profesiones con mayor demanda laboral.
• Obtendrás experiencia en entrevistas filtro y conocerás las preguntas más frecuentes.
• Estarás en contacto con empresas trasnacionales, pymes y compañías familiares dedicadas a diversas industrias.
• Si desafortunadamente no consigues trabajo, habrás obtenido una lista de contactos que te resultará útile en el futuro.

¡Felicidades, estás contratado!

Pese a que este tipo de eventos son organizados constantemente por universidades, entidades privadas y gobiernos locales no debes desaprovechar la oportunidad; esfuérzate por explotar al máximo sus beneficios.

En este sentido, Laura Núñez, directora general de una reconocida firma de consultores aconseja a los aspirantes que cuando asistan a una feria de empleo:

Currículum. Deberán imprimir (llevar) el número de hojas de vida similar (máximo dos cuartillas) a los stands participantes; es decir, si estarán presentes 100 empresas, será necesaria la misma cantidad de currículos.

Papelería. Es indispensable que preparen una pluma negra (siempre será la más formal para firmar documentos o llenar solicitudes) y un fólder color manila (tono sobrio) o una carpeta negra para ordenar las impresiones.

Presentación. Será un día difícil debido a que la mayor parte del tiempo estarás de pie y hablando. No obstante, en todo momento tu apariencia física deberá ser impecable, propia de un ejecutivo en toda la extensión de la palabra.

Información previa. Antes de la fecha establecida, investiga todo lo que puedas sobre el evento: empresas participantes, número estimado de asistentes, accesos al recinto, si tiene o no valor curricular y especificaciones para los inscritos.

Metas claras. Aunque tu currículum ya incluye datos como áreas de interés, experiencia y pretensiones económicas, debes tenerlos claros para que cuando te pregunten estas cosas, tus respuestas sean directas, claras y sencillas.

Tolerancia a la frustración. Quizá este es el requisito más complicado porque “a nadie le gusta sentirse rechazado”, explica la especialista. Sin embargo, hay que ser pacientes y pensar positivamente, concientes de que no hay por qué darse por vencidos.

 
     
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