Rentar un inmueble tiene su chiste para ambas partes

Redacción El Universal.com.mx
Domingo 13 de abril de 2008

La cantidad de requisitos que solicitan las personas o empresas que rentan casas y departamentos en la ciudad de México tiene dos razones: la primera es evitar “dolores de cabeza” y problemas futuros y, la segunda, encontrar al inquilino “ideal”.

“Tienes que entrar a todo un concurso para aprobar y poder ser el inquilino que buscan”, dice Ana Cecilia Salas, relata cómo en una de tantas opciones le pidieron seis meses de depósito. “Eso me pareció absurdo, y aun cuando tenía el dinero para hacerlo no lo acepté”.

“Creo que las circunstancias vividas obligaron a los propietarios a ser más exigentes y tratar de protegerse lo más posible. Hay que recordar que no todos los inquilinos han dado muestra de honestidad y en muchos casos han provocado desfalcos económicos o físicos al dejar las casas en muy mal estado”, dice Lucero Arias, profesional inmobiliaria.

Además de la fianza y el fiador, el interesado en rentar tiene que presentar comprobantes de ingresos, copia de identificación, cartas de referencia y, en algunas inmobiliaria, el requisito es no tener un historial crediticio marcado en el Buró de Crédito.

“Poco falta para que te pidan un certificado médico y el número de tus cuentas bancarias”, dice Ana Cecilia. Lo que no sabe es que en muchos casos ya están solicitando referencias bancarias y comerciales.

Por el otro lado de la moneda, los propietarios mencionan sus razones. A Elvira Castilla se le fue el inquilino con un adeudo de seis meses de renta, quedó a deber cerca de 6 mil pesos entre teléfono, agua y luz.

“Y, por si fuera poco, la casa quedo bastante deteriorada, el jardín era una selva y las condiciones de baños y cocina hacían pensar que nunca hicieron la limpieza. Por eso tardé varios meses en rentarla nuevamente, hasta encontrar a una familia que me pareciera más responsable”.

El inquilino “ideal” no existe. “Son casos contados, por eso una de mis recomendaciones con los propietarios es contactar a la persona o empresa a la que anteriormente le rentaron la familia o persona. Es es buena referencia, siempre y cuando se pueda comprobar”.

¿Quién da más?

La demanda de propiedades en renta se aglutina en los rangos hasta de seis mil pesos mensuales.

Entre seis y diez mil pesos, las familias que necesitan rentar tienen menos problemas para encontrar opciones, el problema en este rango es encontrar propiedades en buenas condiciones. “Hay clientes que no quieren darle mantenimiento a sus casas y esperan que alguien las rente en el precio más alto por las condiciones de tamaño y ubicación”, explica el consultor inmobiliario.

Cuando se tiene un presupuesto holgado y se puede pagar 15 o 20 mil pesos por la renta, siempre se encuentran alternativas, agrega.

En cuanto a las condiciones del mercado, se estima que la demanda supera hasta 30% a la oferta, sobretodo en los rangos por abajo de 6 mil pesos.

La demanda de dos propiedades con el mismo valor puede hacer que el precio promedio varíe considerablemente. No es lo mismo una casa bien ubicada, sobretodo en una ciudad como la nuestra a una que tenga el mismo valor, sea muy grande y bonita, pero a 20 kilómetros de distancia de la zona conurbada.



1. No esperar a que termine el plazo del contrato de arrendamiento para saber si el propietario seguirá rentando la casa o departamento.

2. Definir claramente el aumento anual en el precio de renta, incluso dejarlo estipulado en el contrato.

3. El índice de inflación puede ser una forma de medición equilibrada, pero se deben tomar en cuenta las condiciones del mercado y el historial del inquilino cuando ya tiene varios años rentando.

4. El inquilino no debería comprometer más del 25% del ingreso familiar para el pago de la renta.

5. Buscar la participación de una administrador de rentas que pueda mediar entre las partes.

6. De preferencia solicitar fianza al inquilino, pero tratar de ser flexible en casos especiales (como el de Ana Cecilia).

7. Darle valor a la calidad moral del interesado en rentar, y considerar sus antecedentes como inquilino en otras propiedades o, de ser la primera vez que renta, las condiciones de su empleo y situación particular.

8. No firmar el contrato sin leerlo ni entenderlo.

 
     
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