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Relacionan color de auto con frecuencia de accidentes El Pais/GDA Martes 29 de mayo de 2007 El color de un vehículo suele relacionarse con la personalidad de quien lo conduce. De hecho, los gustos apuntan a tonos llamativos para modelos deportivos o de menor tamaño -conducidos principalmente por jóvenes- y colores más clásicos para vehículos familiares o de gama alta.
Esta suele ser una de las razones por las que se cree que los colores fuertes, como el rojo o el blanco, están implicados en mayor número de accidentes. Se dice que conducir un coche plateado baja la posilidad de accidentes.
Un estudio realizado por la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, analizó la influencia del color del coche en los accidentes. Las conclusiones determinaron que el riesgo de sufrir un siniestro es mucho menor con un vehículo de color plata (13,3%), que con otro de color marrón (70%). En el resto de colores, el porcentaje de riesgo es: gris 20%, rojo 23,3%, azul 30%, blanco 33,3%, y negro 66,7%.
Sin embargo, la mayoría de las compañías no tienen en cuenta la tonalidad a la hora de cobrar la póliza, sino otras variables como la edad, el sexo o la antigüedad del permiso de conducir. Además, coinciden en que el color más seguro, el plata, es también uno de los preferidos en las compras, seguido del gris y el negro.
El color del coche es una de las características que más se tiene en cuenta en la compra de un vehículo. Puesto que la vida útil de un automóvil es de 12-15 años, es una elección que no suele dejarse al azar. A esa realidad se agrega que son muchas las personas que opinan sobre este particular: novias, novios y padres.
Desde las armadoras se confirma la preferencia de colores vivos para los coches pequeños, de tonos negros o grises, "siempre metalizados", para los vehículos de mayor tamaño y de colores llamativos para los deportivos.
A menudo, se dice que el color refleja la personalidad de quien conduce: amarillo para personas modernas y joviales, verde oscuro para las tradicionales, negro, azul y gris para reflejar elegancia, rojo para los más atrevidos, y blanco para personas entusiastas.
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